Die Antwoord a los 31

No voy a ser una de esas personas obsesionadas con la edad, que se sienten viejas por cualquier cosa y que creen que tener tal o cual edad es un logro. Sobrevivir es lo que se hace, no es ningún mérito, y todos lo hacemos, a nuestro modo, a nuestro estilo y en nuestros tiempos.

Pero así como existen diferencias innegables entre un hombre y una mujer, entre un europeo y un americano, o entre un blanco y un negro, así también debemos reconocer que existen diferencias entre tener 21 y tener 31.

El primer concierto al que fui, fue uno de Jumbo, en el estacionamiento de la Ley Vieja. Gratis. Habíamos como 5o adolescentes brincoteando. “¿Jumquién?”, sí eran famosillos ya, pero en Mazatlán, el Reino de la Banda, un grupo de rock para adolescentes no tuvo el éxito esperado. Sin embargo, por esos mismos años fui a ver a Genitallica, también en Mazatlán en un lugar que se llamaba “Live at the Box”. Estuvo chido, me la pasé bien y recuerdo esa sensación de quedarte sordo después del concierto.

Después he ido dos veces a ver a Shakira, una en el Foro Sol y otra en el zócalo. Un concierto bastante normal, solo porque soy muy fans de esa señorita. En Tijuana fue mi época más prolífica: Fuimos a ver a Nortec, a Ely Guerra, a Belanova, a Café Tacuba, y a un montón de festivales de esa música rara que les gustaba a los adolescentes de mi época, todo gracias a La Caja TV.

Alguna vez vi a Chavela Vargas, a Liliana Felipe, a Concha Buika, y muchos shows musicales de cabaret que cuentan como conciertos.

Apenas el año antepasado fui al Vive Latino. Escuché a Poncho, a Die Antwoord y a Molotov. Y hoy, regreso a las andadas para ver nuevamente, tal vez por última vez en mi vida, a la banda sudafricana Die Antwoord. Estoy emocionado, no lo voy a negar. Es una de mis bandas favoritas, pero tengo miedo. Tengo miedo de no pasarla taaan bien por mi edad.

A eso me refería: no quiero empezar a pensar en lo viejo y sabio que soy ahora, pero también es cierto que mi resistencia ya no es la misma que a los 21. Los 31 plantean nuevos retos, sensaciones y emociones para la vida. Aunque todas las personas no paran de decirme que los 30 es la mejor edad de todas. Espero que tengan razón.

Así que usted, amable lector, si se siente viejo o cree que no puede hacer algo por su edad, mande las convenciones sociales al carajo y haga lo que le de su gana, que vida solo hay una.

Les prometo al menos un videíto.

Cambio y fuera.

~kosmografo.

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