Fenwick: El origen

A lo lejos se escuchó el resonar de las amenazantes trompetas. Sabían que el fin estaba cerca. Las grandes Maestras y Maestros de la Hermandad Cooperativa habían sido capturados, consumidos o convertidos. Solo quedaban cinco estudiantes que, haciendo uso de todo el poder que habían obtenido en la Escuela Cooperativa de Magia, habían podido resistir los últimos ataques. Pero el Ejército Corporativo se había reagrupado. El Capitán Capital encabezaba la marcha hacia la batalla final. Las trompetas volvieron a resonar, y un escalofrío recorrió la espalda de Fenwick.

Los encantamientos que protegían el Castillo de la Cooperación no resistirían mucho. El Ejército Corporativo era numeroso, y tenía potentes tanques que lanzaban rayos de consumo sin descanso, arrasando todo a su paso. “¿Dónde está Lorax?”, preguntó Fenwick, y entonces miró por la ventana de la torre del observatorio, donde se habían atrincherado los últimos sobrevivientes de la guerra. Desde lo alto pudo ver su sombrero puntiagudo entre los arbustos, justo en el Río Fraterno, la única barrera natural que tenían contra sus enemigos. Le sorprendió ver un puente de madera atravesando el caudal del río, si justo en la batalla anterior lo habían derribado para impedir el paso de los soldados… Pero no era un puente real.

Lorax estaba utilizando su magia para crear un espejismo. El puente estaba tan bien hecho, que incluso resistió uno de los tanques, que seguía disparando rayos consumistas para todos lados, como si estuviese fuera de control. Lorax no pudo resistir más, e hizo desaparecer el puente cuando el tanque había llegado a la mitad. El gigantesco artefacto cayó al río y fue arrastrado con la corriente, junto con todo un batallón del Ejército Corporativo. Arriba, junto a sus compañeras y compañeros que aún resistían, Fenwick pudo celebrar un pequeño instante de victoria, que no duró mucho…

El Capitán Capital, furioso, salió de la nada y atrapó a Lorax mientras trataba de escapar. Ella no pudo hacer nada más: estaba muy débil después de haber realizado tan poderoso hechizo. Mientras el Ejército Corporativo construía un puente de polímeros y metal a toda velocidad; el Capitán Capital sujetó a Lorax del cuello, se giró y gritó: “¡Este es su fin! ¡Este y no otro será también su destino!”, luego preparó su arma, y disparó el rayo consumista al pecho de Lorax, quien se esfumó en el aire para siempre en un parpadeo. Arriba, en la Torre, lo que quedaba de la Hermandad soltó un gemido unísono de espanto y tristeza.

“¡Basta!”, gritó Korin, sin poder contener las lágrimas. “¡No podemos seguir escondiéndonos como ratas! Debemos ir y hacerle frente a nuestro funesto destino… ¡Resistir con dignidad!“. Los últimos cuatro integrantes de la Hermandad parecían estar de acuerdo. No había nada más qué hacer. “Yo iré primero”, dijo Fenwick. “Si logró llegar al Reloj Cósmico, tal vez pueda lanzar un hechizo que nos de algo más de tiempo para seguir peleando”. El Reloj Cósmico se encontraba a mitad de la explanada, expuesto a todos los ataques del Ejército Corporativo. Pero si podía llegar a él, Fenwick lograría detener el tiempo por unos instantes, y si lograban vencer al Capitán Capital, tal vez, solo tal vez, el Ejército Corporativo se dispersaría una vez más… Era un plan descabellado, pero también era su última salida. “Lanzaremos escudos de protección desde la puerta principal del Castillo”, le dijo Korin. “¡Podemos lograrlo!“.

Mientras bajaba la escalera de la torre a toda velocidad, Fenwick pensaba en todos los sueños y todas las esperanzas que sus Maestras y Maestros habían depositado en la Escuela Cooperativa de Magia. “¡Solo queríamos cambiar el mundo con amor y cooperación!”, se lamentó. Pero sus enemigos siempre habían sido siempre mucho más poderosos. Tenían los medios, las riquezas y las armas. La Hermandad Cooperativa representaba una amenaza para sus planes y no iban a permitir que se los arruinaran…

Echó un último vistazo hacia la explanada antes de salir. La maquinaria del Ejército Corporativo estaba terminando el puente, y los tanques comenzaban a pasar de dos en dos. Ni siquiera podía empezar a contarlos. Esta vez, el Ejército no se dispersaría, lo sabían muy bien. En su mente, se despidió del resto de sus compañeras y compañeros. Korin y sus impulsivas pero valientes soluciones. Madak y su elegancia, astucia y optimismo. Glowk y su inteligencia, curiosidad y hambre de conocimientos. Y Lorax, su mejor amiga, siempre tratando de encontrar la paz y el respeto entre sus hermanas y hermanos. “¡Por la Hermandad!“, gritó, y salió corriendo sin pensar en nada más.

Con un solo rayo, el gran escudo protector con el que habían hechizado la barda que rodeaba el castillo, se rompió. Los soldados del Ejército Corporativo comenzaron a disparar contra el muro. Los tanques lanzaban sus rayos consumistas hacia las torres. El castillo se venía abajo poco a poco. En la puerta, Korin, Madak y Glowk lanzaban encantamientos para proteger a Fenwick, quien corría lo más rápido que podía hacia el Reloj Cósmico. Estaba a punto de alcanzarlo cuando sintió un golpe en la rodilla, tropezó y cayó al suelo. El Capitán Capital apareció delante de él, tapándole el sol que brillaba más fuerte que nunca, mientras sonreía con maldad. Preparó su arma, y estaba a punto de disparar…

Glowk lanzó una certeza flecha encantada que hizo estallar la pistola del Capitán Capital, quien enfurecido, tomó a Fenwick por el cuello, tratando de ahorcarlo… Rodaron por el suelo, Fenwick recitó un encantamiento de protección que lanzó al Capitán Capital por los aires. En ese preciso momento, vio cómo la mitad del Ejército Corporativo ya estaba de este lado de la barda. El Castillo se derrumbaba por completo, sin remedio… Sus hermanas y hermanos seguían aguantando, pero se habían tomado de las manos y una burbuja de una luz muy intensa los rodeaba. Fenwick jamás había visto ese hechizo antes. El Capitán Capital ya se había incorporado y corría hacia él empuñando una pistola deconstructora. Sin perder más el tiempo, Fenwick se dio la media vuelta y corrió hasta el Reloj Cósmico…

Apenas lo tocó, la burbuja de luz que la Hermandad había creado lo envolvió. Vio los rostros de Korin, Madak, Glowk y Lorax flotando a su alrededor, sonriéndole, llenos de paz y tranquilidad. “¡Ahora es tu deber proteger la Magia del Cooperativismo!”, le dijeron al mismo tiempo. Fenwick no entendía qué estaba pasando… Hasta que el Reloj Cósmico, que era una especie de base con una piedra verde en el centro, se fue transformando en un báculo de madera con esa misma piedra verde en la punta: la Piedra de la Hermandad Cooperativa. Korin se materializó, o algo parecido, y le entregó el Bastón de la Cooperación. “Este artefacto contiene toda la Magia Cooperativa que pudimos reunir. Es lo único que queda de nuestra Hermandad… Cuídala y protégela. Te enviaremos a un Nuevo Mundo, una dimensión paralela conocida como “el Ciberkosmos“, donde deberás difundir nuestras enseñanzas, para que la Magia Cooperativa sobreviva, crezca y se multiplique. Desde hoy, esa es tu misión…”

Un gran rayo de luz lo inundó todo. Fenwick abrió de golpe los ojos, agitado, como si despertada de un sueño. Estaba en medio de un frondoso y silencioso bosque, que olía a humedad y a esperanza. El Bastón de la Cooperación yacía en el suelo, al lado suyo. La Piedra de la Hermandad resplandecía como una estrella verde…

“¿Quién anda ahí?”, gritó una voz desde los arbustos. “¡Soy un amigo!”, respondió Fenwick de inmediato. “Vengo de un mundo lejano que fue destruido… Mi nombre es Fenwick, y soy un mago de la Hermandad Cooperativa”.

“¡Vaya, vaya! Un mago cooperativista…” respondió la voz, y de las sombras salió la figura de un enano pelirrojo con una barba muy larga y un escudo muy grande… “Justo lo que necesitábamos aquí en el Ciberkosmos… ¡Bienvenido! Soy Nalanda, el Enano Educador…”

[FIN]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s