kOS 3.0.1.1 | Suna Kometo

La vida está hecha de historias

Y las historias, de personas.

Versión 3.0.1.1: El Cometa Solar

Para algunos puede ser solo un baile, una poesía, o un juego. Para otros, los más fatalistas, es una guerra sin cuartel. Pero es solo uno de los (posiblemente) muchos Cosmos que existen, y en este, el que nos tocó, se libre la batalla de la luz contra la oscuridad. Y en nuestra escala, la de los simples mortales, es la de la vida contra la muerte. El Universo nos puso aquí para conocernos mejor, y de esta manera, seguir en la lucha, no rendirnos ante la vastedad de oscuridad y silencio que nos rodea.

Puede parecer una batalla sin sentido, ya que de cierta manera, todo es lo mismo, y lo que es, es una cosa sola. Pero sin duda, esa cosa sola puede estar o bien llena de luz, o bien sumida en una tenebrosa oscuridad. Es decir, podemos ser parte de ella, o no. Y creo que todos, o la gran mayoría, estaremos de acuerdo en que queremos ver en qué acaba todo esto…

Así que con gran orgullo y alegría les presento la versión 3.0.1.1 de mi sistema operativo orgánico, que cuenta con todas las características de la versión anterior, y además, una importante y flamante nueva misión: la de conocerse a sí mismo.

Imagínate.

La oscuridad, y la muerte, gobernando en casi todo el Cosmos. Pero allá, en aquel planetita minúsculo, en aquella roca espacial insignificante, la luz ganó una casilla y puso ahí una ficha en la cual confía: la vida, en general, y nuestra especie, en particular. En su estrategia para ganar la batalla por el Universo entero, desarrollo un complejo sistema de fenómenos físicos y químicos que dieron origen a los primeros organismos, de los cuales, después de un largo camino, surgió el homo sapiens, que ya no solo tenía un par de ojos capaces de ver la luz y de esta manera, observar el mundo que lo rodea, sino un cerebro capaz de abstraerse de sí mismo y formular complejos conceptos sobre el ser y el no ser, y un corazón capaz de amar.

De tres componentes fundamentales, pues, estamos hechos los seres humanos: nuestros sentidos, que captan el mundo físico que nos rodea; nuestra razón, que lo analiza y lo define; y nuestra emoción, que lo siente y lo trasciende todo. Estos tres componentes se comunican entre sí y nos dan los elementos clave que necesitamos para permanecer en el juego cósmico que estamos jugando desde el inicio de los tiempos.

Pero no olvidemos que todo juego y toda guerra, tienen sus propias reglas y sus propias leyes. Y aquí es donde sucede la magia: que esta capacidad tríadica del ser humano es precisamente la que al mismo tiempo, lo condena, y lo vuelve preso de sus propios intereses, de sus propias razones y de sus propias emociones. Lo cual le da la habilidad de elegir a qué bando pertenecer: si al de la luz, que lo trajo hasta aquí para conocerse a sí mismo y desarrollar nuevas técnicas que iluminen todos los rincones del universo, o al de la oscuridad, que busca engullirse a sí misma y volver al estado inicial de las cosas, donde reinaba la nada…

Cada quien es libre de crear su propia historia de la humanidad, pero también es responsable de creérsela, y de elegir el bando que crea más conveniente. Trabajar por esa meta, encender nuestra luz interior para contagiar con ella a otras luces a nuestro alrededor y cumplir así con el papel que se nos fue dado al inicio de la creación: El de iluminar a la oscuridad, y derrotarla.

Dicho lo cual, a cada quien se nos fueron obsequiados dones, talentos o gustos naturales, que son los que debemos utilizar para llamar a aquellos que nos rodean a pelear de nuestro lado, sin presionarlos u obligarlos a nada, pues la voluntad de pertenecer al mismo equipo es la única garantía que tenemos, y nuestra única esperanza.

Algunos dibujan, otros cantan, hay quienes cuentan historias, y quienes cocinan, otros siembran la tierra y otros miran las estrellas, justo con la misión de leer esos mensajes que nos envía la luz desde lejanos tiempos.

Así pues, “conócete a ti mismo” es la única y la mejor arma con que podemos contar en este baile celestial, un precepto y una misión que un día muy remoto leímos en las estrellas, o escuchamos de los dioses. ¿Para qué eres bueno? ¿Qué te gusta hacer? ¿Cómo puedes hacer que las personas que te conocen se comuniquen entre sí, y sepan que estamos del mismo lado, el lado de la vida y de la luz?

Yo podría empezar con las siguientes habilidades:

  • Me gusta cooperar con las personas a mi alrededor.
  • Soy bueno analizando y organizando sistemas.
  • Me encanta contar historias a través de la palabra escrita.
  • Me gusta mucho contar historias a través de imágenes.

Además, otras habilidades que me interesa desarrollar es el autocuidado, pues tampoco debo permitir que la luz de mis ojos se apague ante la oscuridad. Para ello debo mantenerme en forma, y aprender a defenderme. Por eso me gustaría aprender aikido.

Y una clase de sistema que me gustaría organizar es el que se crea con personas. Por eso me volví antropólogo, pero acá también me falta mucho por aprender y desarrollar. Y es por eso que escribí esta larga y detallada actualización, mi kosmonauta.

Tú que me visitas y que leíste todo mi debraye filosófico con el que hoy amanecí, ¿en qué piensas cuando no piensas en nada? ¿En qué crees? ¿Qué es lo que te motiva a vivir todos los días? Cuéntame un poco de tu historia y veamos si nuestras luces interiores pueden volverse más fuertes, juntas. Déjame un comentario o date una vuelta por mis perfiles sociales, y escríbeme. Si quieres 😉

Námaste

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