Introducción: ¿De qué trataba la serie de TV “Lost”?

Este año, volví a ver mi serie de TV favorita de todos los tiempos, Lost. Uno de los programas de televisión con más seguidores que marcó un antes y un después, al menos en mi vida, en cuanto al consumo de productos de entretenimiento cotidiano.

En su momento, fue todo un fenómeno, y su final fue muy criticado, amado por algunos, criticado por otros, pero insuficiente para la mayoría. Y es que estábamos demasiado acostumbrados a que nos den todas las respuestas siempre, a no pensar, que la historia, aparentemente inconclusa, de una isla con poderes misteriosos que no alcanzábamos a entender, y la explicación factible, clara y contundente de todo cuanto en ella acontecía, se convirtió en una verdadera obsesión para muchas personas alrededor del mundo. Todo un fenómeno social multimedia.

Intentaré explicar un panorama muy general de mi interpretación de toda esta historia, que cada vez que la veo me hace dar vueltas la cabeza por la cantidad de dilemas filosóficos que plantea sobre la naturaleza humana, e incluso, del origen (y función) de la vida misma.

En esta primera entrada, me saltaré todo el argumento e iré directo al punto: mi interpretación personal de la historia de toda la serie. Después, intentaré desmenuzar, temporada por temporada, los acontecimientos que sucedieron, tanto para explicar todo mi argumento y darle sentido, como para poner a prueba mis teorías y comprobar que efectivamente, cuadran unas con otras.

Antes de continuar, considera que si no has visto o aún no terminas de ver la serie, todo estará plagado de spoilers. Si decides proseguir con tu lectura, hazlo bajo tu propio riesgo…

Aquí va, pues, mi interpretación general de todo el argumento de la serie:

Para mí, la serie Lost aborda un tema muy simple: la vida y la muerte. Es un intento de sus creadores de explicar estos “conceptos” o “fenómenos” para nuestra especie, en tanto que somos una especie de “anomalía” o “categoría especial” pues, hasta donde sabemos, no existe otra especie que tenga la capacidad de tener conciencia de sí misma, y de su temporalidad, como la nuestra. No hay otra especie que elabora conceptos culturales sobre la vida y la muerte tan elaborados como los nuestros, ni que tenga tantas aproximaciones y maneras de interpretar este  tema: ¿qué es la vida? ¿Para qué vivimos? ¿Por qué morimos? ¿A dónde vamos cuando morimos? ¿Cuál es nuestro fin dentro de la Creación…?

La isla es un lugar que funciona como una especie de “tapón” entre estas fuerzas opuestas (la vida y la muerte), para que en este lugar, que sería nuestro planeta, se desarrolle eso que conocemos como “vida”, y que sería el equivalente de la luz y el movimiento, impidiendo el paso de esa otra fuerza opuesta que gobierna el universo y que sería la muerte, la oscuridad y el estancamiento. Sin embargo, ambas fuerzas, como todo lo que nos rodea, forman parte de una sola misma cosa, que es este vasto universo en el que vivimos.

Podría considerarse que la isla es una especie de tapón, decía, que bloquea la entrada de esa otra fuerza en esta región del universo. Este bloqueo permitió que la vida se desarrollara en nuestro planeta… Hasta que llegó el ser humano y, de algún modo, encontró la isla, en tiempos muy remotos. Y era de esperarse, ya que como todo tapón, siempre tiene fugas: la muerte se escabullía de vez en vez en nuestro mundo, pues debía preservarse un equilibrio fundamental, pero también la isla misma atraía la vida hacia ella, y entre esa vida, estaban los seres humanos. En realidad, cómo el ser humano encontró la isla (que evidentemente no podía obedecer las mismas reglas que el resto del mundo, por sus propiedades tan especiales), no es relevante: simplemente, la encontró. Y fue entonces cuando la muerte vio la oportunidad de liberarse de esa prisión e inundar también esta parte del universo.

Por esta razón, las personas que llegaban vivas a la isla, podían ver y hablar con las personas que habían muerto antes y se negaban a abandonar este mundo por asuntos inconclusos. Y esa necesidad de estar de nuevo con ellos era lo que los llevaba a intentar descifrar los misterios de la isla y controlar esas fugas de muerte: para vencerla y volver a estar con sus seres queridos, acá, del lado de la luz… Entre varias otras razones posibles. Esta corrupción inicial fue lo que llevó a los seres humanos a dividirse en dos bandos: uno, que protegiera la fuente de vida que era la isla, y otro, que buscara liberar el poder oscuro, de la muerte, del “más allá”.

Este planteamiento coincide más o menos con la explicación de por qué las mujeres embarazadas morían en la isla, y por qué la maternidad era todo un problema dentro de las distintas tramas: la muerte, que tenía gran poder en este lugar, no permitía el surgimiento de vida nueva. Es por eso que la vida debía recurrir al mundo exterior para protegerse a sí misma.

La historia de Lost, pues, es la historia de una más de estas guerras, protagonizada en esta ocasión, por Jacob y su hermano, el “hombre de negro”, o “antiJacob”, utilizados por la vida y la muerte para seguir librando su lucha eterna, ahora en una historia interpretada por los seres humanos. Estos hermanos, a quienes les encantaban los juegos desde que eran niños, terminaron siendo las representaciones “humanas” de ambas fuerzas, y quedaron inmersos en esta batalla que, para unas tales como la vida y la muerte, no es más que otro juego.

La culpable de todo esto, aparentemente, es “la madre”, esa mujer que asesina a la verdadera madre de Jacob y su hermano para poder criarlos. Quizá no era algo común que la isla trajera vida “nueva” o “joven”, sino que siempre traía personas adultas, con historias pasadas y que estuvieran de algún modo “perdidos” en el mundo de los vivos: solo con estas fichas podía jugarse el juego. O quizá no, y estas fichas “nuevas” eran las mejores para jugar, ya que podían ser criadas desde el principio, como si el mundo exterior no existiera: una ficha “pura”, para cualquiera de los equipos en que decidiera inscribirse (el de la vida o el de la muerte).

Cuando el hombre de negro cae en la fuente, en realidad no “revive”, sino que  la muerte “adquiere algo de vida”, quizá más poder, o tal vez solo es una fuga más, y sin embargo, sigue atrapada en la isla y busca desesperadamente una manera de escapar. Ahora puede personificarse ante Jacob como su hermano, a quien pretende manipular para dejarlo escapar. Pero pronto entiende que antes de poder hacerlo, debe desarrollar una estrategia de manipulación de las fichas para encontrar una manera de balancear este juego a su favor, y poder lograr su cometido. Primero, asesinando a Jacob y a todos los posibles “candidatos” de este para la protección de la isla (quienes juntos representan a la vida).

El hombre de negro, pues, no pretendía “salir físicamente” de la isla, sino simplemente encontrar la manera de destruir la fuente, el corazón de la isla. Así, las propiedades de este “tapón” dejarían de surtir efecto y la muerte sería libre para infestar el planeta, algo que Jacob y sus elegidos no debían permitir. Por eso Jack al final regresa a poner este “tapón” en su lugar, haciéndolo funcionar de nuevo, y sacrificándose en el camino.

Así termina esta historia, hasta que la muerte pueda encontrar una nueva forma de filtrarse en el mundo de la vida, manipular el juego en su favor, e intentar de nuevo escapar.

Y de esto, según yo, se trata esta serie de televisión.

Mi intención es ir escudriñando las temporadas de la serie para ver que esta teoría encuadre, pues también creo que cada episodio se trata de un movimiento de fichas, tanto de parte de Jacob como de su hermano (aunque claro, más de este último, quien adquiere una significativa ventaja después de la llegada de los protagonistas de esta historia, lo cual nos da un emocionante argumento qué contar), tal y como nos lo aclara John Locke en el primer episodio, cuando nos explica de qué trata el backgammon, con todo ese asunto de las fichas negras y las fichas blancas, los turnos, los movimientos y las reglas. En ocasiones, Jacob consigue mover las fichas, y otras veces, su hermano las tiene en su poder y puede manipularlas para hacer cosas que le ayuden a salir de la isla…

A todo esto hay que añadirle el nivel “suerte”, que en este caso, estaría emparentado con la regla de “libre voluntad” de estas fichas, para unirse a uno u otro equipo, y de este modo, preservar el equilibrio sagrado del juego.


¿Qué opinas de mi teoría? ¿Crees que tenga sentido? ¿Tienes la tuya propia? ¿De qué crees que trata esta serie? ¿Te gustó el final? Deja un comentario y vamos a revivir bonitos recuerdos con algunos de los personajes más entrañables que nos ha dado la televisión gringa

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