Bitácora kosmonauta: 16.11.15, 19:32hrs

La despedida

Tal vez sea más fácil seguir el camino previamente trazado por el mundo y su gente para mí. Tal vez así, pueda evitarme todos estos problemas innecesarios, estos laberintos sin salida, estas tristezas sin sentido con las que ya no puedo más cargar.

Toda la vida queriendo trazar mi propia ruta, seguir mis instintos, realizar mis proyectos, creyendo que puedo hacer un cambio en el mundo, primero, en la gente que me rodea, después, en la gente que quiero, al final, para nada. Todo ha sido un esfuerzo en balde. El mundo está cada vez peor, la gente que me rodea, cada vez me rodea menos, y la gente que quiero, cada vez me quiere menos. Y todo por esa absurda idea de querer marcar una diferencia, cuando no somos más que simios parlanchines flotando por el espacio encima de una roca gigante.

Solo no tiene caso. No marcaremos diferencia alguna, todo está más que perdido. La corriente nos lleva a un lugar al que no queremos ir, del que no podremos salir, pero es más fuerte que nosotros, no hay nada qué hacer. ¿Luchar? ¿Y eso para qué? ¿Para qué gastar nuestras fuerzas? ¿Para qué ilusionarnos y desilusionarnos, una y otra vez, una y otra vez? Si cada vez que he tenido que volver a empezar, simplemente estoy en un peor lugar que el anterior. Y la vida solo es una.

Eso que dicen, de seguir la corriente, es la única alternativa. Jugar en el otro bando. Ponerte la camiseta del equipo contrario… Tan sencillo como eso.

Agachar la cabeza, no protestar, no imaginar, no pensar, no soñar. Decir por favor cada vez, sí gracias, es usted muy amable, disculpe usted, no quería molestarlo, como usted ordene, fue mi culpa, lo lamento, puedo hacer algo más por usted, tiene razón, no se levante, y sobre todo, gracias, muchas gracias. Agachar la cabeza y seguir órdenes, trabajar por los sueños de alguien más, alguien más listo, alguien más preparado, alguien con más oportunidades reales de tener éxito en este mundo despiadado que no ve por las intenciones, sino por las estrategias, los conocidos, los compadres, que solo ve por su propio provecho, donde sobrevive el más fuerte. Así es.

Así es y no vale la pena hacer nada al respecto. La gente solo lo entiende hasta que lucha y lucha toda su vida y luego ya no le queda vida qué luchar, ni triunfos que disfrutar, solo deudas, y soledad.

Es momento de cerrar todos esos proyectos, hacer la venta de saldos, declarar la bancarrota universal y decir, mejor aquí corrió que aquí murió, porque de cualquier manera nos quedan las cosas sencillas de la vida, estar al lado de quien amamos, entretenernos, disfrutar los placeres fáciles y cómodos que esta bendita sociedad que tanto trabajo nos ha costado, tanta sangre, tantas muertes, tantos sacrificios ha reclamado solo para que podamos tener el iPhone 7 y una pantalla dónde ver la serie de moda, poder gastar quinientos, mil pesos en una salida al cine, comprarte una camisa bonita, unos tennis de esos brillantes, unos lentes que se oscurecen con el sol, una computadora que puedas presumir con las visitas, porque si no hacemos para eso las cosas, entonces solo nos estamos engañando a nosotros mismos.

Y ya estoy hasta la madre de engañarme. El mundo es uno, y eso nada podrá cambiarlo.

Fin.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.